“El bisturí que prometía belleza terminó apagando una vida”
Relato ficticio basado en un hecho real Por Rey Arturo Taveras La mañana del jueves 26 de marzo, la hidalga ciudad de Santiago de los Caballeros amaneció con una luz tímida y moribunda, como si el día presintiera la llegada de una tragedia que, en silencio, se disfrazaba de estética. Angélica Yerardine Hernández salió de su casa con la alegría dibujada en el rostro. Iba al encuentro de un sueño que le parecía sencillo, pero poderoso para su ego: verse y sentirse mejor, reconciliarse con ese espejo que tantas veces le devolvió dudas, susurrándole que no era suficiente, que su cuerpo aún podía ser moldeado. Partió hacia Santiago en busca de ese cambio estético que por una suntuosa suma de dinero le había prometido el cirujano. Pero, en el Cruce de Quinigua, en Villa González, quedaron suspendidas sus risas, sus pasos cadenciosos al caminar, su historia cotidiana de empatía, como ecos que aún no sabían que se convertirían en ausencia. Nadie imaginó que aquel adiós matutino de Ang...