Anuncian Torneo de Softball “Guazumal 2026”, bajo la penumbra en la que nace la esperanza
TAMBORIL, R.D.- Guazumal no duerme, sueña, piensa en la juventud y en su futuro, por lo que, bajo el manto cómplice de la noche, como quien enciende una antorcha en medio de la incertidumbre, fue anunciado el Torneo de Softball Guazumal 2026, una cita deportiva que más que competencia, late como un grito de resistencia comunitaria.
El próximo domingo 22 de marzo, cuando el sol apenas despierte y la brisa acaricie el polvo del terreno deportivo, seis equipos saldrán a escribir su historia.
Será un acto de fe, en un intento colectivo por preservar un terreno que durante más de 20 años ha sido altar del deporte en Guazumal, pero que hoy pende de un hilo legal, reclamado por una familia heredera.
El comité organizador, encabezado por Freddy Valerio, junto a Sergio Jiménez (Iván), Noé Gómez y la única mujer llamada La Nena ha levantado este torneo como quien pone en alto una bandera en medio del naufragio de la esperanza deportiva de Guazumal.
La justa deportiva estará dedicada a Kelvin Guareño y Leonardo Amaro, nombres que resuenan como ecos de entrega y pasión en la memoria deportiva del lugar.
La ceremonia inaugural, pautada para las 9:30 de la mañana del domingo, en el Play de Los Toros, será un estallido de color y vida con un desfile, baton ballet, música y premios que vestirán de fiesta un escenario que también conoce la tristeza de la incertidumbre por falta de un play propio.
En el terreno, los equipo Los Pozos, La Vena, Los Amaros, Laudy, Los Veras y Los Fisones se alistan como guerreros de polvo y sudor, dispuestos a defender cada base como si en ello se jugara algo más que la victoria: el derecho a existir como liga deportiva.
En juego estará la prestigiosa copa Sergio Jiménez (Iván), símbolo de honor y legado, en un torneo que lleva en sus entrañas un significado más profundo: la lucha por un espacio propio para el recreo deportivo de la comunidad de Guazumal, Tamboril.
Porque más allá de los batazos y las carreras, hay una realidad que golpea como pelota mal lanzada: la comunidad no cuenta con un terreno seguro para ptacticar tan fructifero deporte.
El play que por décadas ha sido refugio de sueños juveniles enfrenta disputas que amenazan con silenciar los gritos de alegría de los lugareños.
Los organizadores del evento, con voz cargada de preocupación, han hecho un llamado a las autoridades y a las familias propietarias de los terrenos, apelando a la sensibilidad y al compromiso social, para que el deporte no sea desplazado por el olvido.
Fundado en 1979, el equipo de softball de Guazumal ha sobrevivido al tiempo, a las carencias y a las tormentas, pero aún no posee un hogar propio.
El play propio es necesario, porque en Guazumal el softball, más que deporte, es identidad, raíz de esperanza, luz de progreso y futuro.
Mientras haya un guante, un bate que se levante y una pelota que surque el aire, la comunidad seguirá luchando, aunque sea, bajo la oscuridad de la noche como la que matizó el anuncio del Torneo de Softbol de Guazumal.

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