Marusa: el loco que con 20 dólares era un chulo en Cuba
CODIGO32-SIPRED Relato: Por Pedro López En el folclórico y laborioso municipio de Tamboril, Villa de Los Samanes, donde además de tabaco, chocolate, embutidos y café se cultivan talentos y se cosecha grandeza, también florecen historias que el tiempo no consigue borrar. Algunas nacen en una esquina, otras alrededor de una botella de ron y un plato de comida, pero las más memorables terminan convirtiéndose en leyendas de pueblo. Cuando agonizaba el siglo pasado, la Carretilla de Ferragamo era una especie de vivero de tamborileños, un pequeño parlamento popular donde, al abrigo de la noche, se devoraban con avidez copas, música, ensaladas y conversaciones. Era cita obligada de libadores, filósofos de esquina y conversadores empedernidos, hombres que exponían a voz en cuello sus verdades filosóficas, políticas y religiosas. Allí había de todo como en botica: duchos discutidores, sumisos oyentes, sarcásticos provocadores, audaces polemistas y hasta quienes intentaban c...