El Club Rotario reconoce liderazgo, vocación y servicio de tres féminas en el Día Internacional de la Mujer
Por Rey Arturo Taveras
TAMBORIL, R.D. -El Club Rotario de este municipio levantó su voz ardorosa para honrar a tres mujeres cuya trayectoria ilumina el camino de la comunidad.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, fueron reconocidas tres figuras que, desde distintos escenarios de la vida pública y social, han sembrado ejemplo, trabajo y esperanza en el municipio.
Las homenajeadas fueron la licenciada Wendy Estrella, secretaria de la Procuraduría General de la República, la veterana educadora magíster Yoselin López y la líder religiosa Ana Mercedes Rojas, tres nombres que, más que letras sobre un pergamino, representan historias de entrega silenciosa y compromiso constante con la sociedad.
El acto tuvo lugar el pasado viernes 6 en el Club Casino Primavera, escenario que esa noche se transformó en un altar cívico donde la comunidad celebró el valor de la mujer tamborileña.
Por su parte, Yoselin López fue reconocida como una maestra de generaciones, una sembradora de conocimientos que durante años ha cultivado en las aulas no solo inteligencia, sino también valores y conciencia social.
Mientras tanto, Ana Mercedes Rojas recibió el tributo por su liderazgo espiritual y su trabajo comunitario, donde su palabra ha sido refugio y guía para muchas familias, como una lámpara encendida en medio de las incertidumbres de la vida cotidiana.
Durante la actividad, también fue reconocido un valioso grupo de jóvenes meritorios del municipio, cuyas historias de esfuerzo y superación representan la savia nueva que alimenta el futuro de Tamboril.
La velada, marcada por el respeto y la admiración, dejó en el aire una certeza luminosa: cuando una comunidad reconoce a sus mujeres, no solo honra sus logros, sino que también fortalece la memoria moral de su propio pueblo.
Porque, como recordaron los organizadores, cada mujer reconocida es una página viva de la historia local, escrita con trabajo, fe y dignidad. Y esa noche, Tamboril tuvo el privilegio de leer tres de esas páginas con orgullo.




Muchas gracias!
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