Máximo Adolfo Comprés Pérez, un policía símbolo de disciplina y legado familiar

CODIGO32-SIPRED

Por Rey Arturo Taveras 

TAMBORIL, R.D. En la historia silenciosa de los pueblos, donde los nombres muchas veces se pronuncian más en la memoria que en los libros, emerge la figura serena y respetada de Máximo Adolfo Comprés Pérez, un hombre cuya vida fue como un árbol de raíces profundas: firme en su carácter, recto en su conducta y fecundo en descendencia y legado.

Máximo Adolfo Comprés Pérez nació el martes 18 de noviembre de 1902, en la comunidad de Juan López Abajo, en Moca, fruto de la unión matrimonial entre Ramón Comprés y Marcelina Pérez. Desde su nacimiento, el destino parecía marcarle un camino de disciplina y servicio. 

Creció entre los paisajes rurales de la región cibaeña, donde el trabajo, el honor y la palabra empeñada eran valores tan firmes como la tierra que se cultivaba.

Con el paso de los años, su vocación por el orden y el deber lo llevó a ingresar a la Policía Nacional, institución en la que se distinguió por una disciplina casi legendaria. 

Sus superiores y compañeros lo describían como un hombre de temple firme y conducta ejemplar. Con respeto y afecto lo llamaban “Compresito”, un apodo que, lejos de disminuir su autoridad, reflejaba la estima que despertaba entre quienes compartían con él las responsabilidades del uniforme.

Durante su carrera policial sirvió en distintos destinos, pero su nombre quedó particularmente ligado a la comunidad de Las Lagunas, en Moca, donde llegó a comandar el puesto policial, desempeñándose tanto con el rango de Cabo como de Sargento. 

Allí ejerció su autoridad con serenidad y rectitud, como quien entiende que el verdadero mando no se impone con la fuerza, sino con el ejemplo.

La vida de Máximo Adolfo Comprés Pérez no solo se escribió en los cuarteles y en los caminos del deber; también floreció en el ámbito familiar. 

Se trasladó a residir en Tamboril, en la provincia de Santiago, comunidad donde estableció su hogar y formó una numerosa familia que llevaría su apellido a diferentes senderos de la vida.

Entre sus hijos se encontraba Rafael Antonio Comprés Capellán, conocido cariñosamente como “Fellito”, quien heredó de su padre la disciplina y el amor por la vida militar. 

Fellito ingresó a la Fuerza Aérea Dominicana, institución en la que alcanzó el rango de Teniente Coronel, retirándose posteriormente con honor tras una carrera ejemplar.

El linaje de Máximo Adolfo Comprés Pérez también dejó huella en el mundo del arte. Su nieto, Rafael Antonio Comprés Núñez, conocido en los escenarios como “El Gran Comprés”, llevó el apellido familiar al ámbito de la música, destacándose como un talento singular que representó con orgullo a Moca y Tamboril tanto en la República Dominicana como en el extranjero. 

Su vida artística fue intensa y luminosa, aunque breve: falleció el 4 de enero de 1991, víctima de un derrame cerebral, antes de cumplir los 39 años, dejando una huella imborrable en la cultura popular.

Para sus nietos, Máximo Adolfo Comprés Pérez era simplemente “Papá Máximo”, una figura que, aunque algunos no tuvieron el privilegio de conocer personalmente, permaneció viva en el respeto y las historias familiares. 

Entre ellos se encuentra la abogada y líder social Jorgelaine Morel, quien ha expresado que, junto a sus hermanos y primos, aprendió a honrar la memoria de aquel patriarca cuyo ejemplo aún ilumina la historia familiar.

La descendencia de Máximo Adolfo Comprés Pérez fue amplia. Entre sus hijos se cuentan Marcia Comprés de Vargas, destacada educadora en Santo Domingo, a quien llamaban “Marcia la Blanca”, cuyo nombre honra una escuela; Rosa de Valdez, Ana Marcelina, Ana Victoria (Marcia), Francisca de Jesús (Pancha) y Gregorio de Jesús Comprés Ventura (Gregorito). Otro de sus hijos fueron  David, cariñosamente (Davisito), quien igual que su padre y hermano Fellito, fue oficial. 

Gregorito, uno de sus hijos, tuvo también una vida pública destacada en Tamboril, donde fue Síndico y Fiscalizador municipal, dedicándose además a la industria del tabaco, tradición económica que posteriormente continuó su hijo Leandro Comprés Santana.

 Fue tío abuelo del ex síndico de Tamboril Julio Rosario Comprés 

De su última unión con Iris, ya fallecida, sobreviven sus hijos Máximo Antonio y Máximo Alberto Comprés (Compresito y Bobo), quienes continúan siendo parte del tronco vivo de esa extensa familia que el patriarca dejó sembrada en la historia del Cibao.

Así, la vida de Máximo Adolfo Comprés Pérez puede entenderse como un río que, nacido en la humildad de los campos de Moca, fue extendiendo sus aguas hacia distintas orillas: la disciplina policial, el servicio público, la educación, la música y la vida comunitaria.

Porque hay hombres que pasan por la historia como una sombra breve, y otros que, como Papá Máximo, se quedan para siempre en la memoria de los suyos, como una casa antigua donde aún resuenan las voces del respeto, la disciplina y la dignidad.


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