China y Venezuela: el dragón mueve sus fichas como advertencia a EE.UU
CODIGO32-SIPRED Por Rey Arturo Taveras El año 2026 amanece con un gesto que no es casual ni inocente: China ha enviado una comisión a Venezuela y, con ella, un mensaje envuelto en seda diplomática pero afilado como una espada antigua. No se trata de un despliegue militar ni de un desafío frontal, sino de algo más sutil y, por ello, más profundo: la reafirmación de una alianza que incomoda a Washington y sacude el tablero del poder global. Como un dragón milenario que no ruge sin razón, China no grita guerra, pero tampoco la grita como Trump y con su forma recuerda a Estados Unidos que el mundo ya no es un escenario de un solo actor ni un guion escrito en inglés. Venezuela, en este libreto, no es solo un país asediado, sino un símbolo: el territorio donde se libra la batalla silenciosa entre el viejo orden y el que pugna por nacer. La presencia china en Caracas no llega vestida de uniforme, sino de acuerdos, discursos y proyectos. Es una Asociación Estrat...