La Ciudad Corazón late a ritmo de Metrópolis desarrollada
Santiago de los Caballeros, la ciudad del Yaque ya no camina:
avanza a zancadas largas, como quien ha decidido no mirar atrás.
La también llamada Ciudad Corazón late con un pulso distinto,
acelerado, más firme, más sonoro, impulsado por la inversión millonaria, pública
y privada, con una turbulenta agitación cultural, turística y deportiva, con arterias sociales que han
comenzado a irrigar esperanza y desarrollo en cada barrio, en calles y plazas.
En diciembre, Santiago se vistió de luz, pero no fue un
simple adorno navideño, fue un espejo donde la ciudad se miró y se reconoció
tan grande como una de las concurridas ciudades europeas.
Más de 366 mil personas recorrieron “Encantus” en el Palacio
Municipal y otros cientos de miles a Villa Navidad en los jardines del Gran
Teatro del Cibao, confirmando que la magia no es un concepto abstracto, sino
una experiencia colectiva.
El trencito navideño, lleno de risas infantiles, fue más que
un atractivo: fue una metáfora en movimiento del Santiago que avanza unido.
Sin caer en la exageración se puede colegir que cada
visitante fue testigo de que Santiago, ciudad Primada de América se ha
convertido en un escenario donde la historia y el presente dialogan sin gritar
al cielo su existencia, su belleza y progreso.
Entre luces y sonrisas, la ciudad del monumento a los héroes de
la restauración habló sin palabras,
demostrando que el desarrollo transforma el medio ambiente y construye alegría con la inversión pública y privada.
Otros atractivos que en Santiago son símbolo del desarrollo
socio-cultural son el tren turístico de la ciudad, el Son de Keka, los murales
que convierten las paredes en libros abiertos y las actividades artísticas que
florecieron como fuegos artificiales, demostraron que la segunda capital del país
no solo crece con la siembra de varilla y cemento, sino también en identidad.
La inversión privada, plazas, torres, negocios, ha levantado
nuevos horizontes, mientras que la siembra del sector público en el Monorriel y
el Teleférico conectan sueños que antes parecían lejanos.
No se puede negar que ‘’Santiago es Santiago’’ y que el
progreso no es un discurso, porque se
toca, se usa, se vive y se siente.
En ese sentido, la gestión municipal, encabezada por el
alcalde Ulises Rodríguez, ha apostado por algo que suele olvidarse en los
planes de desarrollo: la gente.

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