Jurista tamborileño Carlos Ortega pide frenar la corrupción en la justicia dominicana
SANTIAGO, R.D.- El empresario y destacado jurista tamborileño Licenciado Carlos Ortega, alzó su voz como campana de alerta en medio de un sistema que, según advierte, cruje por dentro por la corrupción que lo invade.
Ortega denunció que el manto de corrupción enquistada en el Ministerio Público, bajo un tejido podrido de fiscales y funcionarios que tuercen el pulso de la justicia, más que un delito administrativo es una herida social que genera desconfianza en el alma del país.
“Ese mal debe ser arrancado de raíz, de arriba abajo”, sostuvo, como quien señala un árbol enfermo que amenaza con caer de golpe sobre toda la sociedad.
Sin embargo, en medio de la penumbra, el jurista dibujó una figura de luz: defendió la pulcritud y honorabilidad de la procuradora general Jenny Berenice Reynoso, a quien describió como una “joya moral” que no se ha dejado doblegar ni por las sombras del narcotráfico ni por las manos invisibles de la corrupción estatal.
Para Ortega, el ejemplo de la procuradora de la República es digno de respeto y de imitación en todos los niveles del sistema judicial dominicano.
Pero la realidad golpea con la fuerza de los hechos con la detención de un fiscal de carrera, que había transitado por los pasillos más sensibles de la lucha contra la corrupción administrativa, el cual ha sido acusado de vender la toga al mejor postor.
Se trata de Aurelio Valdez Alcántara, quien, según informes, habría recibido 10 mil dólares de una persona bajo investigación mientras actuaba como representante del órgano acusador.
Valdez Alcántara, adscrito al Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), formaba parte del equipo que manejaba expedientes de alto voltaje, incluyendo investigaciones vinculadas al Seguro Nacional de Salud (Senasa).
La gravedad del caso radica en la traición a la confianza del país en la justicia de un guardián de la ley señalado de negociar con aquello que juró combatir.
Para Carlos, entre denuncias y ejemplos, entre sombras y luces, la justicia dominicana se encuentra en una encrucijada que empaña la columna vertebral que garantiza el derecho ciudadano en República Dominicana.
Sostiene que “como un espejo agrietado, en la actualidad la justicia refleja tanto la nobleza de quienes la honran como la descomposición de quienes la venden.
Concluyó que “en ese reflejo, el país entero se mira, esperando que la balanza del espectro judicial nacional vuelva a encontrar su equilibrio.
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