Gonzalo Castillo vuelve al tablero: el PLD respira, la Fuerza del Pueblo se inquieta y el PRM sonríe

CODIGO32-SIPRED
Por Rey Arturo Taveras

La política dominicana tiene algo de ajedrez y algo de carnaval: piezas que se mueven con cálculo frío y tambores que retumban con pasión ardiente que se fusiona con el humor y el carnaval. 

La decisión de Gonzalo Castillo , el siempre recordado “Penco”. de aspirar nuevamente a la presidencia por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es simple movida interna atractiva,  una ficha que cae en el centro del tablero y obliga a todos aspirantes a la presidencia a   reacomodarse.

En una carta dirigida al Comité Central, Castillo aceptó ser inscrito como aspirante presidencial para participar en la consulta interna del partido. 

El anuncio fue formalizado por el secretario general del PLD, Johnny Pujols, tras la primera reunión ordinaria del organismo celebrada en el Club San Carlos. Así, el PLD, que muchos daban por adormecido, vuelve a respirar con pulmones propios.

El PLD del letargo al latido

El regreso de Gonzalo Castillo es el intento de reanimar una maquinaria política que gobernó durante años y que aún conserva estructura, cuadros y memoria electoral. 

El PLD ha sido, históricamente, un partido de disciplina férrea y estrategia metódica. Con Castillo en la línea de partida, ese engranaje comienza a girar nuevamente.

En 2020, Gonzalo compitió como candidato presidencial del PLD en un contexto adverso, marcado por la división interna que dio origen a la Fuerza del Pueblo, liderada por Leonel Fernández. 

Aquella fractura fue una herida abierta que debilitó al partido morado y lo llevo a la derrota electoral. Hoy, sin embargo, la candidatura de Castillo podría convertirse en el curandero que intente poner parche a los hoyos  que desangraron las bases  peledeísta.

Su figura polariza, pero también cohesiona. Dentro del PLD, muchos ven en él una carta conocida, un rostro probado, una candidatura que puede unificar las corrientes internas y con capacidd económica para sustentar una campaña reñida.

La sola formalización de su aspiración cambia el ánimo de los peledeistas, frena la estampida y atrae a muchos que se han ido, porque donde había dudas, ahora hay expectativa; donde había silencio, ahora hay cálculo.

La Fuerza del Pueblo es el espejo incómodo

Pero toda luz Gonzalo proyecta sombra. Un crecimiento potencial del PLD, impulsado por la candidatura de Castillo, pone en aprietos a la Fuerza del Pueblo. 

La organización que nació de la ruptura con el PLD se nutrió, en buena medida, del desencanto y del voto morado inconforme. 

Si el PLD logra rearticularse y recuperar terreno, la Fuerza del Pueblo podría ver erosionada parte de su base y supturar el sangrado morado.

Leonel Fernández ha construido su proyecto como alternativa frente al oficialismo y como heredero legítimo del legado peledeísta. 

Sin embargo, si el PLD se fortalece con un candidato competitivo, el electorado opositor se fragmenta, lo que beneficiara al PRM, porque en política, dividir puede ser sinónimo de debilitar.

Un PLD revitalizado compite directamente con la Fuerza del Pueblo por el mismo segmento del votante nostálgico de los años morados. 

La candidatura de Castillo, entonces, no solo busca votos; busca identidad, pertenencia, memoria, fortalecerse y debilitar al retoño que nació de un parto doloroso: La Fuerza del Pueblo.

El PRM es el beneficiario silencioso

Paradójicamente, mientras PLD y Fuerza del Pueblo comiencen a medir  fuerzas, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) podría observar desde la altura, calculando ventajas. 

La fragmentación opositora suele beneficiar al oficialismo. Pero el escenario se torna aún más complejo si se abre la posibilidad de una alianza estratégica entre el PRM y el PLD en determinados niveles.

La política dominicana ha demostrado que las fronteras ideológicas pueden volverse porosas cuando el poder está en juego. 

Ya esta establecido que en politica se hace lo que conviene y un eventual entendimiento entre estructuras que antes se enfrentaban podría redefinir por completo el panorama electoral. 

La sombra judicial

No obstante, la aspiración de Gonzalo Castillo no navega en aguas tranquilas. Sobre su figura pesa un proceso judicial en fase de juicio preliminar. 

En marzo de 2023 fue detenido por unidades de la Procuraduría Especializada en Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca), acusado, junto a otros exfuncionarios del gobierno de Danilo Medina, de integrar un presunto entramado de corrupción que habría estafado al Estado con más de 19 mil millones de pesos.

Esa realidad jurídica se convierte en un elemento determinante. En política, la percepción es tan poderosa como los hechos. 

Para sus adversarios, el proceso es un flanco vulnerable; para sus seguidores, puede ser presentado como persecución o como batalla legal aún no decidida. La justicia, en este contexto, no solo juzga; también incide en el relato.

Un tablero en movimiento

La aspiración de Gonzalo Castillo es, en esencia, una piedra lanzada al estanque político que salpica a Leonel Fernandez y su partido. 

Las ondas ya comienzan a expandirse: el PLD se reordena, la Fuerza del Pueblo recalcula, el PRM analiza. Nada está escrito en el mármol politico; todo está trazado en arena movediza.

La política dominicana entra en una fase donde cada paso tendrá resonancia. Si el PLD logra capitalizar la candidatura de Castillo y superar el peso de su proceso judicial, podría reposicionarse como fuerza determinante de la oposición. Si no, la apuesta podría convertirse en riesgo.

Como en todo ajedrez caribeño, el próximo movimiento será decisivo.  El país, atento, observa cómo las piezas vuelven a cobrar vida sobre el tablero nacional.


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