Dos jóvenes mujeres de Tamboril brillan en el Premio Nacional de la Juventud

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Por Rey Arturo Taveras 

TAMBORIL, R.D.-Como si el destino hubiera decidido escribir en una misma página dos historias luminosas, dos jóvenes mujeres de este pueblo cibaeño fueron reconocidas  en el Premio Nacional de la Juventud, dejando constancia de que el talento, cuando nace con vocación y disciplina, no conoce fronteras. Son ellas Suleica Martínez Peña y Alva Carolina Vásquez. 

El Gobierno dominicano, a través del Ministerio de la Juventud, otorgó el Premio Nacional de la Juventud en el renglón Liderazgo Religioso a la emprendedora tamborileña Suleica Martínez Peña, una mujer cuya fe se ha convertido en acción y cuya palabra ha sabido transformarse en servicio.

Licenciada en Contaduría Pública, predicadora, conferencista y emprendedora, Suleica ha construido una trayectoria sólida en el liderazgo juvenil y la gestión de proyectos comunitarios.

 Es fundadora y coordinadora del Ministerio Pan de Vida, un espacio donde los jóvenes aprenden a liderar desde la humildad y el compromiso social, y se ha destacado como una de las coordinadoras más jóvenes de la Renovación Carismática, demostrando que la edad no limita la profundidad cuando la vocación es auténtica. A sus 29 años, su caminar por el saber humano y espiritual ya deja huellas visibles.

En tanto que Alba Carolina Vásquez  recibió una mención de honor por su sobresaliente y prometedora trayectoria, marcada por logros que la consolidan como referente e inspiración para las nuevas generaciones. Alba no solo mira al cielo: trabaja para alcanzarlo.

Su nombre ha trascendido fronteras gracias a su participación en misiones internacionales de simulación espacial en el “Hábitat Marte”, en la República Federativa de Brasil, donde ha representado al país con rigor científico y excelencia. 

Piloto en formación, mentora STEM y divulgadora científica, Alba Carolina Vásquez ha participado en procesos de investigación, aislamiento y desarrollo tecnológico orientados a futuras exploraciones espaciales, llevando la bandera dominicana a escenarios donde el futuro se ensaya en silencio y disciplina.

Como si fuera poco, ayer mismo Alba recibió otro reconocimiento internacional, cuando el equipo ganador del Apolo 27, en la NASA, le otorgó un premio especial, reafirmando su lugar entre las mentes jóvenes que ya dialogan con la ciencia del mañana.

Ambos reconocimientos, entregados en el día de ayer, convierten a Tamboril en epicentro simbólico de fe y ciencia, de tierra y cosmos. Dos mujeres jóvenes, dos caminos distintos, una misma raíz: el compromiso, el talento y la esperanza. 

La Iglesia, la comunidad y el pueblo entero de Tamboril celebran estas distinciones como propias, porque en Suleica y Alba no solo se premia el mérito individual, sino el porvenir que ya empieza a escribirse con nombre de mujer.


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