Concejal de Canca y alcalde de Tamboril participan en misa de la Virgen de la Altagracia
El miércoles 21 de enero se convirtió en un día sagrado, bordado de fe, fraternidad y esperanza, cuando autoridades, políticos y comunitarios de Canca la Piedra y Tamboril se unieron bajo el manto espiritual de la Virgen de la Altagracia, madre amorosa del pueblo dominicano.
La celebración, marcada por abrazos y gestos de hermandad, tuvo como epicentro la iglesia de La Altagracia, ubicada en el complejo de apartamentos de los damnificados de Carlos Díaz, en Canca la Piedra, donde se elevó una misa cargada de simbolismo, gratitud y plegarias colectivas.
Entre las autoridades presentes figuraron el concejal Rafael Sánchez, representante de Canca la Piedra, y el alcalde de Tamboril, Anyolino Germosen, junto a otros líderes comunitarios que acudieron como peregrinos de la concordia y servidores del pueblo.
La jornada no solo fue un acto de devoción, sino también un gesto de solidaridad tangible.
Como quien reparte pan y consuelo, el concejal Rafael Sánchez ofreció un sabroso refrigerio a más de 450 asistentes, convirtiendo la celebración en un festín de fe, gratitud y cercanía humana.
Así, entre rezos, sonrisas y manos entrelazadas, la Virgen de la Altagracia volvió a ser puente de unión, faro espiritual y corazón simbólico de una nación que, al menos por un día, latió al mismo ritmo.

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