Empresario Johan Rosario destaca la entrega de los maestros a la educación
CODIGO32-SIPRED Tamboril amanece entre pajaritos cantores y maestros inolvidables Por Johan Rosario En el campo dominicano el día no comienza cuando sale el sol. Comienza un poco antes, cuando el paisaje se pone a cantar. Desde las palmas reales baja el parloteo incansable de la cigua palmera; en los patios, sabanas y orillas de caminos se responden rolitas, palomas, cigüitas y ruiseñores. No es un pájaro: es una orquesta diminuta anunciando que la vida vuelve a abrir sus ventanas. Tamboril despierta así, entre hojas todavía mojadas, olor a tierra húmeda, motores que comienzan a rodar y alguna bachata escapándose bajito de una casa. Pero hay otro oficio que también madruga y que pocas veces recibe el homenaje que merece: el del maestro. El profesor que llega temprano, abre un libro y, sin saberlo, puede abrir también el destino de un muchacho. Tuve el privilegio de crecer rodeado de una generación extraordinaria de educadores: Mirta Rodriguez, Venecia Ovalles , Malena y Chave Vega...