Johan Rosario: el hijo único que camina sin armadura bajo el fuego
CODIGO32-SIPRED Por Rey Arturo Taveras Hay personas que nacen con un escudo invisible y otras lo forjan con el tiempo para resistir la aspereza del mundo. Johan Rosario, en cambio, nació con el pecho abierto, como un cielo expuesto a los rayos inclementes del sol, a las ráfagas de viento, a las tormentas de fuego y a los relámpagos. No porque ignore el dolor, sino porque eligió no ocultarlo. Como hijo único, creció en un hogar donde el amor no se disputaba ni se racionaba. Desde la psicología de Alfred Adler, esta condición no constituye una carencia, sino una arquitectura particular del alma. Alfred Adler establece que “El hijo único habita tempranamente el mundo de los adultos, desarrolla una vida interior intensa y una sensibilidad afinada, pero carece de entrenamientos y competencias para la defensa emocional”. Aprende a sentir antes que a blindarse y por eso confía donde otros sospechan y comprende donde otros atacan. Johan no aprendió el lengua...