¿De qué nos sirve ser jóvenes si no somos revolucionarios?
CODIGO32-SIPRED Por Melany Marmolejos Pérez. Desde nuestros primeros años de vida, aprendemos que obedecer es una virtud. Se nos enseña a respetar a nuestros mayores, acatar las reglas y seguir las instrucciones de quienes tienen autoridad sobre nosotros. Crecemos con la idea de que cuestionar una decisión puede ser una muestra de rebeldía, que contradecir a un superior es una falta de respeto y que, muchas veces, lo correcto es simplemente aceptar las cosas tal como son. Pero ¿en qué momento aprendimos a confundir el respeto con la obediencia absoluta? La obediencia es necesaria para convivir, pero eso no significa que debamos aceptar todo sin cuestionarlo. Existe una diferencia fundamental entre respetar y obedecer: respetar implica reconocer la dignidad y los derechos de los demás, mientras que obedecer significa acatar una instrucción o norma. Podemos respetar a nuestros padres, educadores e instituciones sin asumir que sus decisiones son siempre correctas. Reconocer la autori...