El maestro Pao Izael Germosen revela que el saxofón entró al merengue en Tamboril
TAMBORIL, R.D.-La historia del merengue dominicano volvió a sacar sus viejos pergaminos durante un encuentro cultural, donde el maestro de música, arreglista y compositor Pao Izael Germosén Polanco hizo una revelación que coloca a este municipio cibaeño como protagonista de un episodio poco conocido en la evolución del ritmo nacional: la incorporación del saxofón al merengue.
La revelación se produjo durante una tertulia cultural celebrada el pasado viernes 18 de este mes de septiembre, en el Museo Horacio Vásquez de Tamboril, espacio que cada quince días abre sus puertas al diálogo sobre la historia, el arte, la música, la cultura y los fenómenos sociales que han marcado la vida dominicana.
Según explicó Germosén, en una etapa temprana el merengue se apoyaba fundamentalmente en instrumentos como la güira, la tambora, el acordeón, la marimba y el bombardino.
Sin embargo, una circunstancia aparentemente accidental habría terminado convirtiéndose en una de esas pequeñas historias que, como una semilla lanzada al viento, pueden cambiar el rumbo de un género musical.
El maestro relató que durante una fiesta amenizada por el músico Lolo Reinoso, padre del merenguero Pedro Reinoso, celebrada en Tamboril, faltó el músico encargado de ejecutar el bombardino y, ante la falta del citado instrumento los músicos recurrieron al saxofón como sustituto.
El nuevo instrumento llenó el vacío dejado por el bombardino y , de acuerdo con Germosén, produjo un mayor acople y una sonoridad que aportó belleza y fuerza al ritmo.
Aquella solución improvisada habría abierto una puerta por la que posteriormente entraría el saxofón para quedarse en el universo del merengue.
“La afirmación adquiere especial interés porque la documentación histórica sobre el merengue confirma que el saxofón fue incorporándose progresivamente al conjunto típico. Fuentes culturales y académicas señalan que, después de la formación basada en acordeón, güira y tambora, se fueron agregando otros instrumentos, entre ellos la marimba y posteriormente el saxofón”. (Dominicana Online)
“De hecho, una reseña histórica publicada por el Centro León señala que, en la evolución del merengue típico, el bombardino fue incorporado después del trío tradicional y posteriormente sustituido por el saxofón alto”. (Mediateca Centro León)
UN RITMO QUE CAMBIÓ CON EL TIEMPO
El merengue, como río que nunca deja de buscar nuevos cauces, ha experimentado numerosas transformaciones desde el siglo XIX.
El Diccionario Cultural Dominicano de FUNGLODE sitúa su surgimiento alrededor de 1850 y explica que inicialmente se ejecutaba con instrumentos de cuerda. Posteriormente, el acordeón fue desplazando esos instrumentos y se consolidó, junto con la güira y la tambora, como parte esencial de la estructura del merengue típico. (Diccionario Cultural Dominicano)
El Cibao se convirtió en uno de los grandes territorios de desarrollo del género. Allí, entre campos, fiestas, caminos y reuniones populares, el merengue encontró una de sus principales casas.
Tamboril, con su histórica tradición musical y cultural, vuelve ahora a poner sobre la mesa una página que, según la versión ofrecida por Germosén, merece ser investigada y documentada.
DEL BAILE POPULAR AL INSTRUMENTO DE PODER
Durante la tertulia también se abordó la relación entre el merengue y la política dominicana.
El género no solamente ha servido para bailar, si no que sus letras han contado amores, desengaños, acontecimientos sociales y episodios políticos; y en determinados períodos históricos también fue utilizado desde el poder.
El caso más documentado corresponde a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, cuando el merengue fue empleado como vehículo de propaganda y como instrumento para fortalecer la imagen del régimen. Investigaciones del Archivo General de la Nación y estudios académicos han documentado ampliamente esa relación entre música, poder y propaganda durante el período 1930-1961. (Archivo General de la Nación)
El Archivo General de la Nación ha destacado investigaciones que muestran cómo el régimen trujillista utilizó recursos estatales para promover el merengue y otras expresiones musicales como mecanismos de legitimación, propaganda y control social. (Archivo General de la Nación)
Durante la tertulia se analizaron, además, las diferentes variantes del género, su auge, sus transformaciones, su tecnificación y la manera en que sus instrumentos de percusión producen una fuerza rítmica capaz de penetrar simultáneamente en el cuerpo y en la memoria.
LA TAMBORA HABLA Y LA GÜIRA RESPONDE
Uno de los aspectos destacados fue la dimensión histriónica, psicológica y sociológica del merengue: su capacidad para convocar, mover, emocionar y crear identidad colectiva.
“En el merengue la tambora no solamente golpea: conversa. La güira no solamente rasga: responde y el acordeón, el saxofón o los demás instrumentos construyen una conversación musical que durante generaciones ha acompañado la vida dominicana.” - dijo filosofando Pao Izael
El merengue fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2016, reconocimiento que refleja su importancia como expresión cultural dominicana. (Wikipedia)
EL MUSEO HORACIO VÁSQUEZ COMO CASA DE LA MEMORIA, EN TAMBORIL
El director del Museo Horacio Vásquez, José Mercader, recordó que el espacio no es únicamente un museo, sino también un centro cultural abierto al intercambio de ideas.
Mercader exhortó a los habitantes de Tamboril a integrarse a las actividades y tertulias, que se realizan cada quince días y cuyos temas son escogidos al concluir cada encuentro.
La tertulia ha convertido al museo en una especie de fogón intelectual, donde la historia, el arte y la memoria se sientan alrededor de una misma mesa para conversar.
A la actividad asistieron José Valdez, María Estrella, el doctor Bolívar Quezada, exdirector del Hospital de Tamboril; el venezolano Aarón Herrera; Rómulo Abreu; el profesor Arismendy Estévez; el catedrático doctor Carlos José Rosario; José Mercader; Iselsa Collado; la educadora Jacqueline Estrella; el pintor Tony Gómez; el comerciante Mario Crescencio Bulduán; la actriz Wendy García, además del maestro Pao Izael Germosén, entre otras personalidades.
Así, mientras en las calles de Tamboril continúa sonando la vida cotidiana, en una sala del Museo Horacio Vásquez la historia del merengue volvió a ponerse sobre la mesa.
Esta vez, la tambora tuvo memoria, la güira tuvo testimonio y el saxofón, según la revelación de Pao Izael Germosén, volvió a contar cómo pudo haber encontrado en Tamboril una de las primeras puertas para entrar al corazón del merengue dominicano.
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