¡Insólito! Dos comerciantes casi se van a los tiros por la venta de una caja de muerto y terminan en la Policía

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SAN FRANCISCO DE MACORÍS.– Lo que habría comenzado como una disputa comercial por la venta de una caja de muerto terminó con los ánimos encendidos, supuestas acusaciones de amenazas con arma de fuego y dos comerciantes de servicios funerarios frente a las autoridades policiales, según informó la prensa digital francomacorisana.

El insólito episodio ocurrió en el sector San Vicente, donde dos comerciantes, dedicados al negocio funerario, acudieron al cuartel general de la Policía Nacional para denunciarse mutuamente, luego de protagonizar una acalorada discusión relacionada con la venta de ataúdes y la disputa por clientes.

Según relató durante una entrevista José Payano, el conflicto surgió a raíz de una diferencia por la comercialización de una caja funeraria. Payano acusa a otro comerciante, identificado como Edison, de haberle colocado una pistola en la boca mientras lo amenazaba.

La situación, que parecía sacada de una película de acción pero con olor a velorio, habría tenido como telón de fondo la competencia entre comerciantes dedicados a ofrecer servicios funerarios.

Payano explicó que, como parte de la dinámica del negocio, en ocasiones las funerarias se prestan cajas entre sí para poder responder a los servicios solicitados por sus clientes. Sin embargo, esta vez —según su versión— “se calentó la pista” cuando uno de los comerciantes habría vendido una caja a un cliente, desatando la controversia.

El caso terminó donde suelen terminar los pleitos cuando “la sangre quiere llegar al río”: en la Policía, donde ambos comerciantes acudieron para presentar sus respectivas versiones y acusaciones.

El curioso incidente ha provocado comentarios entre residentes del sector, pues en el mundo de los negocios funerarios hasta una caja de muerto terminó convirtiéndose en motivo de disputa entre quienes, paradójicamente, se dedican a despedir a los difuntos con solemnidad.

Ahora corresponde a las autoridades investigar lo ocurrido, determinar responsabilidades y establecer si realmente hubo utilización o amenaza con arma de fuego durante la disputa.

Porque, como dice el refrán popular dominicano, “entre bomberos no se pisan las mangueras”; y en este caso, entre comerciantes de funerarias, quizá lo prudente sea que las diferencias comerciales no terminen poniendo en riesgo la vida de nadie.


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