Diluvio de dos horas inunda el Cibao y desata una cadena de emergencias
SANTIAGO.-Un cielo encrespado, como si la tierra hubiese
despertado bajo un tambor de agua, descargó durante casi dos horas un diluvio
feroz sobre la región del Cibao, dejando a su paso ríos desbordados,
comunidades anegadas y un paisaje herido por la furia de la naturaleza.
Las provincias de Santiago Puerto Plata,
Montecristi, Valverde y Dajabon sintieron el zarpazo del temporal:
ventarrones que aullaban como lobos invisibles, granizadas que golpeaban los
techos con rabia y lluvias que caían sin tregua, como si el cielo hubiera roto
su silencio en mil pedazos líquidos.
En el distrito municipal de Veragua, un fenómeno similar a un tornado
irrumpió con violencia, arrancando árboles de raízuno de ellos desplomado
detrás del parador fotográfico, y sembrando el pánico entre los residentes.
Allí, donde la
tierra ya estaba saturada por lluvias
recientes, los ríos, arroyos y cañadas se alzaron como serpientes desbordadas,
invadiendo caminos y hogares.
El aguacero no solo arrastró lodo y escombros; también
dejó cicatrices en la economía rural. Cultivos anegados, viviendas maltrechas y
calles convertidas en improvisados canales dan cuenta de la magnitud del
impacto de las lluvias.
Mientras tanto, los organismos de socorro, como
centinelas bajo la tormenta, se mantienen desplegados en las zonas afectadas,
evaluando daños, asistiendo a las familias y vigilando el comportamiento de un
clima que aún respira con incertidumbre.
En comunidades vulnerables,
equipos de respuesta rápida han sido enviados para enfrentar inundaciones,
deslizamientos de tierra y daños en infraestructuras, en una lucha constante
contra una naturaleza que, por momentos, parece escribir su propia crónica de
caos sobre el Cibao.

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