Padre Javier Báez denuncia que Tamboril se ahoga en su propia indiferencia, entre lluvia y lodo

CODIGO32-SIPRED
Por Rey Arturo Taveras 

TAMBORIL, R.D. -En medio de la lluvia bendita y del lodo que empuja la turbulencia del río como sombra espesa en las calles, emerge la figura del padre Javier Báez Jorge, cura párroco de la iglesia San Rafael Arcángel, quien parece más apóstol de la acción social que ministro de la palabra de Dios.

Con sotana empapada de fe y con voz firme, el sacerdote predica desde el púlpito y camina las calles desbordadas de agua y lodo, acompañando a la Defensa Civil, entre corrientes traicioneras, intenta rescatar lo que la irresponsabilidad humana ha condenado en Tamboril.

“El problema no es la lluvia, si no la inconsciencia de la gente al lanzar desechos sólidos a las calles y al río”- sentenció el sacerdote. 

-“Cada aguacero es un espejo incómodo. Los ríos crecen, las cañadas se desbordan, pero no lo hacen solos: arrastran consigo plásticos, botellas, desechos que  taponan. Es la huella de una cultura que ha convertido calles y arroyos en vertederos improvisados. El río Licey, otrora vena viva del paisaje, hoy carga con el peso de la negligencia colectiva.”-reiteró, compungido el padre Javier 

Las escenas se repiten como un eco de abandono: puentes convertidos en trampas por la basura acumulada, calles que se transforman en ríos sin rumbo, y brigadas de la Defensa Civil y los bomberos jugándose la vida para destapar lo que nunca debió obstruirse.

Culpa de la inundaciones al ciudadano que, en un acto de irresponsabilidad cotidiana, arroja basura confiando en que la lluvia será cómplice de su descuido. 

Pero Báez sostiene que “la lluvia no desaparece los problemas: los devuelve, multiplicados, convertidos en caos.”

Por otro, las autoridades municipales, ausentes o permisivas, que no aplican las sanciones ni garantizan un sistema de drenaje digno de una comunidad que conoce, de sobra, sus puntos vulnerables. 

Indico que sectores como el barrio de Ico cargan, año tras año, con el peso de la desidia institucional.

“Estamos nadando en nuestra propia negligencia”, parece gritar cada calle inundada, según el religioso. 

El padre Javier Báez Jorge lo advierte con la serenidad de quien ha visto demasiado que “ la naturaleza no castiga, responde. Devuelve exactamente lo que recibe. Mientras no exista una transformación profunda, en la conciencia ciudadana y en la voluntad de las autoridades, Tamboril seguirá hundiéndose bajo el mismo ciclo de olvido y repetición.”

Propone menos fotografías para aparentar trabajo de limpieza y más acción firme, real y constante, en consonancia con más educación sembrada desde la raíz.

“No se trata de culpar al cielo por derramar tanta lluvia, sino de mirar hacia la tierra, cuidarla y reconocer que el verdadero desbordamiento nace de nosotros mismos por nuestra inconsciencia.”, dijo Javier en todo compungido. 

El llamado del sacerdote es claro, urgente, elinaplazable, porque entiende que es hora de actuar con responsabilidad, antes de que la próxima lluvia no solo arrastre basura… sino también la esperanza.


Comentarios

Entradas populares de este blog

“Traición bajo techo propio”: apresan a político acusado de intentar asesinar al periodista y empresario Johan Rosario

Aplican coerción de cinco medidas cautelares contra hombre acusado de intentar asesinar al empresario Johan Rosario

Empresario Johan Rosario agradece solidaridad del país tras emboscada para matarlo