La República Dominicana bajo la sombra de las desapariciones de niños

CODIGO32-SIPRED
Por Rey Arturo Taveras

IMBERT, P.P, R.D.- Desde el año 2021, un hilo de angustia atraviesa a la República Dominicana como un río oscuro: la desaparición de niños que salen a jugar y no regresan, que aceptan una invitación inocente y se evaporan en el aire. 

Temporada tras temporada, los titulares se llenan de ausencias, y los hogares, de silencios que nadie logra explicar.

El 28 de agosto de 2021, Andy Daniel Martínez, de 11 años, desapareció en Los Frailes Segundo, Santo Domingo Oeste, minutos después de ser invitado a bañarse en la playa. 
El mar guardó silencio y el niño nunca volvió. En febrero de 2022, en Barahona, se perdió el rastro de Luis Ángel, de apenas seis años. 
Dos meses después, el 4 de abril, Kendy Alcántara, de cuatro años, desapareció en el municipio Juan de Herrera, en San Juan.
Marzo de 2025 sumó otro nombre al dolor colectivo: Roldani Calderón, de cuatro años, desapareció en Manabao, Jarabacoa. En tanto que el 24 de octubre del mismo año, Adauris Miguel Castillo, de 13 años, se desvaneció en Los Mameyes, Santo Domingo Este.
El 2025 cerró con un golpe final: la desaparición de Brianny Genao, de tres años, en Imbert, Puerto Plata, un caso envuelto en misterio y zozobra.

Hoy, a ocho días de la desaparición de Brianna Genao, las autoridades mantienen operativos ininterrumpidos en la comunidad de Barrero, municipio de Imbert. 

El área donde residen familiares de la menor permanece acordonada; el radio de búsqueda se ha ampliado y el personal desplegado se ha reforzado con unidades caninas especializadas. 

Las investigaciones avanzan y alcanzan a familiares cercanos, mientras el país observa con el aliento contenido.

Según informaciones oficiales, dos tíos de la niña continúan bajo investigación y vigilancia judicial, en el marco de un proceso que aún se encuentra en desarrollo. Versiones contradictorias, hallazgos parciales, como una sábana encontrada en una zona boscosa, y rumores persistentes han añadido ruido a una pesquisa que intenta abrirse paso entre la confusión y el miedo.

En este contexto, la llegada de agentes internacionales ha marcado un giro en el caso. La integración de personal especializado, incluyendo un canino entrenado para búsquedas complejas, ha encendido alarmas y sospechas, dado que este tipo de cooperación suele activarse en escenarios vinculados a redes criminales de alcance mayor. 

El vocero de la Policía Nacional, coronel Diego Pesqueira, informó que la búsqueda se realiza mediante una fuerza de tarea conjunta integrada por la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y otras instituciones del Estado.

“Desde el primer día, múltiples organismos de seguridad aunaron esfuerzos para localizar a la menor”, aseguró Pesqueira.

Más allá de un caso, el drama expone una herida estructural: la República Dominicana carece de un protocolo nacional de alerta temprana, como el sistema Alerta Amber de Estados Unidos, que permita reaccionar con rapidez ante la desaparición de personas, especialmente de niños. Esa ausencia institucional deja a las familias a merced del tiempo, y al tiempo, aliado del olvido.

Mientras tanto, el país sigue contando nombres como cuentas de un rosario trágico. Cada niño desaparecido es una luz que se apaga sin explicación; cada búsqueda, una promesa de justicia que lucha por no naufragar. 

La nación entera espera que, esta vez, el silencio no tenga la última palabra.

Comentarios

Entradas populares de este blog

“Traición bajo techo propio”: apresan a político acusado de intentar asesinar al periodista y empresario Johan Rosario

Aplican coerción de cinco medidas cautelares contra hombre acusado de intentar asesinar al empresario Johan Rosario

Proyecto “Alex al Poder” estremece al PRM, en Tamboril, con encuentro de confraternidad