Empresario Fernando Capellán pide poner fin al “cuco mediático” que atemoriza a dominicanos y haitianos
Empresario tamborileño advierte que influencers y políticos alimentan el miedo por likes y adeptos, mientras llama a convertir el comercio fronterizo en un puente de desarrollo y cooperación.
Capellán cuestionó a los influencers que, en su afán de cosechar likes y monetizar el miedo, difunden mensajes alarmistas sobre las relaciones entre ambos países.
También criticó a sectores políticos que, según señaló, convierten las diferencias bilaterales en combustible electoral para sumar adeptos, aun cuando esas prácticas levanten muros de desconfianza entre dos pueblos que comparten una misma isla.
“El miedo no construye puentes; levanta murallas”, resume el espíritu de su planteamiento, centrado en la necesidad de abandonar las narrativas de confrontación y apostar por soluciones concretas a los desafíos comunes.
Durante su participación en el panel “Una nueva etapa en la integración regional: qué hacer y cómo avanzar”, celebrado en el marco del 41.º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el empresario destacó la estrecha relación comercial y laboral entre República Dominicana y Haití.
Señaló que las exportaciones formales dominicanas hacia el mercado haitiano rondan los 1,200 millones de dólares anuales, principalmente en productos comestibles y materiales de construcción. Asimismo, resaltó la importancia de la mano de obra haitiana para diversas actividades productivas de la economía dominicana.
Para Capellán, el comercio constituye el cordón umbilical que conecta a las dos economías, una relación de interdependencia que no puede ignorarse sin afectar intereses productivos, oportunidades de empleo y posibilidades de crecimiento a ambos lados de la frontera.
El empresario abogó por una visión estratégica que permita defender la soberanía dominicana, fortalecer la seguridad fronteriza y gestionar los desafíos migratorios, sin convertir las diferencias entre ambas naciones en una confrontación permanente.
La integración, sostuvo en esencia, no significa desconocer los problemas ni renunciar a los intereses nacionales, sino buscar mecanismos responsables para administrarlos y aprovechar las oportunidades de cooperación.
En un escenario donde las redes sociales pueden convertir cualquier diferencia en una tormenta y el discurso político puede echar más leña al fuego, Capellán plantea cambiar el ruido por propuestas y el temor por desarrollo.
Estableció que “mientras algunos hacen negocio con el miedo, la realidad económica recuerda que la frontera también es un espacio de trabajo, intercambio y oportunidades.”
Concluyó en que “el desafío consiste en que dominicanos y haitianos encuentren en la cooperación una herramienta para construir estabilidad y prosperidad, sin sacrificar sus respectivas soberanías.”

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