Tamboril rendirá homenaje al insigne educador Sergio Augusto Hernández
TAMBORIL, R.D.- Bajo la organización del Museo Horacio Vásquez de este municipio, la comunidad educativa rendirá homenaje este próximo lunes 25 de mayo de 2026 al insigne educador Sergio Augusto Hernández Jiménez, maestro de generaciones y símbolo imperecedero de la dignidad magisterial dominicana.
Con motivo del 90 aniversario de su muerte será desarrollado un programa de actividades que abarcará Tamboril y Santiago, autoridades municipales, educadores, estudiantes y familiares evocarán la vida y el legado de aquel hombre cuya voz sembró conocimiento en las aulas y cuya conciencia desafió el silencio impuesto por la dictadura.
La jornada iniciará a las 9:00 de la mañana en Tamboril, con la salida de un desfile desde la Escuela Sergio A. Hernández y una marcha solemne por la avenida Altagracia hasta el Parque Trina de Moya. Allí, como si las notas pudieran despertar la memoria dormida de los pueblos, resonará el “Canto a la Alegría” de Beethoven, en un acto cargado de simbolismo y emoción.
Durante el homenaje pronunciarán palabras José Mercader, del Museo Horacio Vásquez; el alcalde Anyolino Germosén; el funcionario mocano Luis Quezada; y Leonel López, director de la Escuela Sergio A. Hernández. Posteriormente, la delegación retornará al centro educativo, donde será entregada una fotografía del ilustre maestro como legado simbólico para las futuras generaciones.
A las 10:00 de la mañana partirá la comitiva hacia Santiago, donde se realizará una ofrenda floral en la tumba del educador.
A las 11:30 se producirá la entrada al cementerio de la ciudad corazón con una corona de flores, seguida de la colocación floral y palabras de familiares de don Sergio, entre ellos Homero, Frank o Mauricio Hernández.
También intervendrán Mariana Moreno, en representación del Ayuntamiento de Santiago, y nuevamente Leonel López.
BIOGRAFÍA:
Sergio Augusto Hernández Jiménez nació el 5 de junio de 1885 en Guazumal, sección del municipio de Peña, Tamboril, provincia Santiago. Hijo de Maximiliano de Jesús Hernández Abreu y Hortensia Jiménez Almánzar, desde temprana edad abrazó el estudio como quien abraza una causa sagrada.
Formado bajo la tutela de distinguidos educadores como Manuel de Jesús Peña y Reinoso, Salvador Cucurullo, Augusto González y Pablo Franco Bidó, se graduó de maestro normal de Segunda Enseñanza el 25 de diciembre de 1906, integrando una promoción brillante junto a figuras como Ramón Emilio Jiménez y Rafael Estrella Ureña.
Su vida fue un apostolado silencioso. Desde las humildes aulas de Santiago hasta la dirección de la Escuela Normal Superior, Sergio Augusto Hernández convirtió la enseñanza en una trinchera moral. Fue fundador y director de importantes centros educativos, dejando sembrada una huella de disciplina, civismo y amor patrio.
Pero su grandeza no solo habitó en los libros. También floreció en el coraje.
Cuando los hermanos César y Andrés Perozo fueron asesinados por órdenes de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina en San José de las Matas, el 24 de mayo de 1932, Sergio Augusto Hernández y la legendaria maestra Ercilia Pepín colocaron la bandera nacional a media asta en señal de duelo y dignidad. Aquella bandera descendida fue más que un símbolo: fue un desafío silencioso al terror. La respuesta del régimen no tardó; ambos maestros fueron cancelados por orden directa de Trujillo.
Noventa años después de su muerte, Tamboril vuelve a pronunciar su nombre como quien rescata una antorcha de entre las sombras. Porque hay hombres que no mueren: simplemente se convierten en memoria viva de los pueblos.

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