Agricultores dominicanos denuncian abandono y cambio de conucos por varillas y cemento
Empero, mientras se elevan mensajes de reconocimiento y gratitud, también crece una preocupación que recorre los caminos rurales como un viento amargo: el abandono progresivo del campo dominicano y la desaparición de terrenos agrícolas ante el avance del cemento y las construcciones urbanas.
En muchas ciudades y comunidades, donde antes germinaban yuca, maíz y habichuelas, hoy brotan columnas, varillas y edificios.
Los predios agrícolas, que durante generaciones alimentaron familias enteras, parecen convertirse lentamente en selvas de concreto donde el ruido de los motores sustituye el canto de los gallos y el olor a tierra húmeda.
Productores y dirigentes agropecuarios advierten que el país corre el riesgo de debilitar su soberanía alimentaria si no se crean políticas más firmes para proteger las tierras cultivables y garantizar condiciones dignas para quienes trabajan la agricultura.
A pesar de las dificultades, los agricultores continúan siendo uno de los pilares fundamentales de la economía nacional.
Su esfuerzo sostiene comunidades rurales enteras y mantiene viva una tradición que ha sido columna vertebral de la identidad dominicana.
El Día del Agricultor también sirve para recordar los desafíos que golpean al sector: altos costos de producción, escasa tecnificación, dificultades de financiamiento, cambios climáticos y migración de jóvenes hacia las ciudades, dejando parcelas vacías y surcos olvidados.
“Sin agricultura no hay nación”, expresan líderes comunitarios y productores, quienes insisten en que el país necesita volver la mirada hacia el campo antes de que el concreto termine sepultando la esperanza sembrada por generaciones de campesinos dominicanos.

Comentarios
Publicar un comentario
Los comentarios de los lectores no deben ser ofensivos a personas e instituciones, de lo contrario nos revervamos el derecho de eliminar su publicación o no