La ciudad de Santiago quedó atrapada por el hechizo del arte de Pepe Grullón”
Por Rey Arturo Taveras
En Santiago, hidalga Ciudad Corazón, donde el alma late al compás de las bellas artes, la noche del 16 de abril esta urbe histórica fue bautizada por el arte de un pintor que plasma en lienzos pensamientos convertidos en imágenes que curan el alma.
Como si el cielo, cómplice silencioso, hubiese decidido derramar inspiración en forma de lluvia, las calles se humedecieron mientras, en el interior del Museo de Arte de Santiago, florecía la belleza.
El reputado médico y artista Francisco Grullón (Pepe) descorrió el velo de su más reciente exposición pictórica y, con ello, abrió también las compuertas de la emoción colectiva de los amantes de la pintura.
Más de cuarenta obras, cada una un latido, un canto y una revelación cultural, se alzaron ante un público que miraba impactado y sentía, con profunda emoción, la belleza desplegada ante sus ojos.
Los lienzos, como espejos del alma, devolvían miradas cargadas de asombro, nostalgia y contemplación.
La apertura de la exposición de Pepe Grullón fue un canto colectivo a la estética, una fiesta donde cada trazo hablaba y cada color respiraba.
El respaldo fue rotundo, casi un abrazo multitudinario que envolvió al artista, a sus allegados y a los organizadores en una atmósfera de legítima alegría.
El médico y pintor Pepe Grullón demostró, una vez más, que cuando el arte es verdadero, no hay tormenta que lo apague.
Grullón dejó demostrado que la sensibilidad fina, ese pulso creador que convierte la realidad en poesía visual, sigue pariendo obras que no solo se miran, sino que se viven.

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