Empresario Johan Rosario advirtió, hace 2 años, que SENASA colapsaría
Por Rey Arturo Taveras
TAMBORIL, R.D.– Hace dos años, cuando el ruido del aplauso oficial intentaba silenciar las dudas, el empresario, periodista y escritor Johan Rosario lanzó una advertencia que muchos tildaron de exagerada y otros prefirieron ignorar: SENASA era una ilusión tendida contra el pueblo dominicano, tanto en el territorio nacional como en la diáspora radicada en Estados Unidos y Europa.
Al ser entrevistado por el productor y conductor del programa de televisión “El Bastión Internacional”, Juan Alberto Peña (El Príncipe), Johan habló, entonces, con la voz incómoda sobre la tormenta que se avecinaba ante los ojos incrédulos de una población incauta.
Alertó que el seguro estatal se vendía como pan caliente, pero carecía de la calidad, solvencia y respaldo real como el que confieren los seguros privados, con estándares internacionales, como los que oferta Salud Dominicana, en la diáspora.
Hoy, cuando los rumores de desfalco y quiebra de SENASA sacuden la opinión pública, aquella advertencia del empresario tamborileño vuelven a escena con la fuerza de una verdad postergada.
Para Rosario, lo que ocurre no es un simple fracaso administrativo, sino un crimen de lesa patria, una estocada directa a la seguridad social y una prueba dolorosa del colapso ético de las instituciones llamadas a proteger la salud del pueblo.
En 2023, el empresario lamentó que más de dos millones de ciudadanos pudieran quedar a la intemperie, sin seguro médico, por falta de liquidez o por la fragilidad de un sistema que, según advirtió, se reducía a un carnet sin valor real, guardado como talismán inútil en el bolsillo.
“Un plástico sin respaldo no cura enfermedades ni salva vidas”, sostenía entonces.
La quiebra de SENASA, de confirmarse en toda su magnitud, no solo desnuda una mala gestión: pone en jaque la confianza pública y amenaza la estabilidad de millones de familias, para quienes la salud no es un lujo, sino una urgencia diaria.
Más allá de lo dicho por Rosario, el caso SENASA demuestra que a lo largo de todas las gestiones gubernamentales, el país ha sido testigo de actos reiterados de corrupción, muchas veces en componenda con sectores empresariales privados.
Los escándalos de corrupción pública son tan fuertes y constantes que ya han superado la capacidad de asombro de la población, normalizados por la impunidad, la permisividad y la ausencia de un régimen de consecuencias reales.
La historia juzgará si el país decidió escuchar tarde lo advertido por el visionario empresario Johan Rosario o si se trata de una costumbre, nacida y alimentada en el Estado y que el gobierno conocía, pero no la evitó.
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