Dr. Carlos José Rosario: Una vida envuelta en conocimientos, servicios, cultura y oratoria
Oriundo de Los Frítios, municipio de Tamboril, provincia de Santiago, Carlos José Rosario es fruto de una tierra laboriosa, de profundas raíces agrícolas, industriales y comunitarias, habitada por hombres y mujeres que han aprendido a convertir el esfuerzo cotidiano en esperanza y desarrollo.
Desde ese rincón de Tamboril, y tras atravesar amargas vicisitudes, Carlos comenzó a forjar una trayectoria en la que los estudios, el trabajo, la cultura, la fe y el servicio se han entrelazado como hilos de una misma historia.
Carlos José Rosario es, ante todo, un emprendedor de espíritu inquieto, de esos hombres que no se conforman con llegar a una meta porque, una vez alcanzada, ya están contemplando el horizonte en busca de un nuevo desafío.
ESTUDIOS
Su vida profesional y académica revela una permanente vocación por aprender, crecer y poner sus conocimientos al servicio de la sociedad, hasta convertirse en una figura de amplia trayectoria y reconocimientos en Tamboril y otros ámbitos del país.
Su formación abarca diversas áreas del saber. Es contador público autorizado, administrador de empresas, abogado, locutor profesional, catedrático universitario y doctor en Administración Pública, además de contar con maestrías y diplomados vinculados a la gestión empresarial, la administración pública y el derecho.
Su recorrido académico parece una escalera cuyos peldaños ha subido con disciplina, curiosidad y perseverancia, siempre con la mirada puesta en un horizonte más amplio. Para él, cada título no ha representado un punto de llegada, sino una nueva puerta hacia otros conocimientos.
Uno de los momentos más significativos de su camino profesional ocurrió en noviembre de 2021, cuando, con honores, alcanzó el grado de PhD en Administración Pública en Atlantic International University. Más que la culminación de una etapa, aquel logro representa la cosecha de muchos años de estudio y confirma una convicción que ha acompañado su existencia: nunca se termina de aprender.
EXPERIENCIA LABORAL
En el terreno laboral, su experiencia se extiende por más de cuatro décadas, durante las cuales ha conocido distintas realidades del mundo productivo y profesional, desde los humildes y laboriosos trabajos artesanales en confiterías y panaderías, hasta las más encumbradas y exigentes posiciones profesionales.
Ese recorrido constituye una historia de superación en la que cada experiencia fue dejando una enseñanza. El joven que conoció de cerca el valor del trabajo cotidiano fue construyendo, paso a paso, el profesional que posteriormente asumiría importantes responsabilidades en los sectores privado y público.
Durante más de diez años de labor en el sector privado, se destacó en funciones como gerente bancario, contador público autorizado y catedrático universitario. Posteriormente, su trayectoria se proyectó hacia el servicio público, donde desarrolla una prolongada carrera como servidor de carrera y llegó a dirigir la Oficina Regional Norte de Ética e Integridad Gubernamental.
Así, las distintas etapas de su vida laboral han conformado una especie de segunda universidad: la universidad de la experiencia, aquella en la que los libros son sustituidos por los desafíos cotidianos y donde cada dificultad se convierte en una lección.
EL GREMIALISMO EN SU VIDA
Su participación gremial, profesional y comunitaria lo llevó a asumir responsabilidades de dirección en importantes instituciones, entre ellas el Instituto de Contadores Públicos de Santiago y la Región Norte, la Asociación de Contadores de Las Américas, el Club Rotario de Tamboril y la Junta Municipal Electoral de Tamboril.
Asimismo, ha estado vinculado al Decanato de Contaduría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), institución en la que se ha desarrollado como destacado catedrático.
Para sus parroquianos, amigos, colegas y relacionados, la dimensión de Carlos José Rosario no cabe únicamente en un currículum ni se limita al municipio que lo vio nacer, sino que trasciende sus linderos territoriales.
Los cargos describen las funciones; las acciones revelan al ser humano que mora en su ser. Es precisamente en esas acciones, en su manera de relacionarse con los demás y en su disposición para participar en las causas colectivas, donde se encuentra buena parte de la esencia de su personalidad.
VIDA SOCIAL, COMUNITARIA Y CULTURAL
Es precisamente en sus vínculos con la comunidad donde aparece otra de las facetas más luminosas de su personalidad, aquellas que definen su bondad, sensibilidad y entrega a su familia y a su pueblo.
Desde su adolescencia y juventud estuvo ligado a la Pastoral Juvenil de la Iglesia católica y, durante décadas, ha servido como laico en la parroquia San Rafael de Tamboril, participando en la proclamación de la Palabra mediante la lectura de las liturgias.
Allí, su voz, acostumbrada a los micrófonos y a los escenarios, adquiere una dimensión diferente: se convierte en instrumento de fe, reflexión y servicio, con un tono tan agradable que parece venir del cielo.
La cultura también ocupa un lugar especial en su existencia. Su paso por el Teatro Popular Cantón (TEPOCAN) de Tamboril lo convirtió en actor de las tablas y le permitió participar en importantes representaciones dramáticas llevadas a diferentes escenarios del municipio, la provincia y el país.
Su presencia escénica adquirió especial significado en las obras “Vida, Muerte y Pasión de Cristo” y “La Muerte de un Dictador”. Sobre las tablas, en su figura, los personajes cobraban vida; fuera de ellas, aquellas experiencias dejaron profundas huellas en el hombre que comprendió que el teatro no solamente representa historias: las hace vivir, las hace sentir y las convierte en memoria colectiva.
Su participación en distintos grupos culturales y sociales de Tamboril amplió esa vocación. En cada espacio encontró una manera distinta de contribuir, porque para él la comunidad no es solamente el lugar donde se nace, sino también el espacio donde se construye una identidad compartida.
EL HOMBRE DE LA PALABRA
La palabra ha sido otra de las grandes herramientas de su vida. Como locutor, conferenciante y maestro de ceremonias, ha hecho de la comunicación un puente entre las ideas y las personas.
Su voz, que ha recorrido las ondas hertzianas en la radio y la televisión, llenado auditorios y conduciendo ceremonias, también refleja una personalidad acostumbrada al diálogo con públicos diversos.
En su voz, la palabra deja de ser simplemente sonido para convertirse en instrumento portador de buenas nuevas: informa, orienta, causa emociones y deja huellas positivas en quien lo escucha.
Como docente universitario, ha encontrado además en la enseñanza otra forma de trascender, porque entrega conocimientos: siembra preguntas, despierta inquietudes y deja semillas que otros habrán de convertir en frutos.
En las aulas, su experiencia profesional se transforma en conocimiento compartido; y cada estudiante representa, de alguna manera, una página nueva en el libro de su vocación docente.
UNA VIDA MÚLTIDIMENSIONAL
La historia de Carlos José Rosario es, por tanto, la historia de un hombre de múltiples dimensiones. En él conviven el académico y el profesional; el servidor y el ciudadano; el creyente y el artista; el docente y el comunicador.
Su trayectoria tiene raíces profundas en Tamboril, pero sus frutos han alcanzado espacios más amplios. Desde Los Frítios hasta las aulas universitarias; desde las oficinas profesionales hasta los escenarios teatrales; desde la comunidad parroquial hasta el servicio público, ha ido dejando las huellas de una vida construida con perseverancia.
Carlos José Rosario ha hecho del conocimiento una herramienta, del trabajo una responsabilidad, de la cultura una expresión de identidad, de la fe un camino de servicio y de la palabra un instrumento para conectar con los demás.
Como todo libro que aún conserva páginas en blanco, la vida de Carlos José guarda todavía nuevos capítulos, nuevos desafíos y nuevos horizontes que el municipio y su gente habrán de moldear y valorar en su justa dimensión y en el momento indicado.
Carlos José Rosario pertenece a esa clase de hombres para quienes la vida no es una meta alcanzada, sino un camino que siempre invita a seguir avanzando

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