Ayudas enviadas desde Santiago llegan a Venezuela para aliviar el dolor de los afectados por sismos

CODIGO32-SIPRED

VENEZUELA.- Las ayudas que, como acto de solidaridad, fue enviada por diversas instituciones de Santiago, entre las que se encuentra Salud Dominicana Grupo Corporativo, llegó a Venezuela, según lo encargados realizar el envío al país suramericano. 

Los productos comestibles, materiales gastables, agua y medicamentos fueron recolectados por instituciones gubernamentales, empresarios y organizaciones no gubernamentales de Santiago y pueblos aledaños y llegaron a Venezuela, donde fueron recibidos por los organismos de socorro que asisten a las familias afectadas por los recientes sismos.

Al ser una empresa ligada al pueblo venezolano, a través de algunos de sus empleados que son originarios de ese país, Salud Dominicana Grupo Corporativo, presidida por el empresario Johan Rosario, quien aportó decenas de cajas con alimentos y otros productos esenciales, convirtiendo la generosidad en un puente de esperanza para cientos de venezolanos.

La pasada semana, las instituciones participantes entregaron sus donaciones en un centro de acopio instalado en el Cabildo de Santiago, una iniciativa encabezada por el cantante venezolano Yovaldo Ordóñez, quien convocó a la comunidad a unir esfuerzos para transformar la compasión en ayuda concreta.

Las provisiones emprendieron un viaje en el que cada caja llevaba mucho más que alimentos: transportaba abrazos invisibles, fe renovada y el mensaje de que, cuando la tragedia golpea la puerta de un pueblo hermano, la solidaridad responde con las manos abiertas.

Al recibir el cargamento, los organismos de socorro venezolanos agradecieron el respaldo del pueblo dominicano y de las instituciones participantes, destacando que esta ayuda contribuirá a aliviar las necesidades de numerosas familias que aún enfrentan las secuelas de los movimientos telúricos.

Porque, como reza el viejo refrán, “la unión hace la fuerza”, y cuando el corazón habla el idioma de la solidaridad, ni el mar más ancho puede separar a dos pueblos hermanos. 

Hoy, Santiago y Venezuela demostraron que la esperanza también viaja en cajas y que la fraternidad es un puente capaz de resistir cualquier terremoto.



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