Abogado Víctor M. Céspedes advierte sobre límites del uso de la fuerza policial frente a la delincuencia
SANTO DOMINGO,
R.D.- El abogado de los tribunales de la República
Dominicana, Lic. Víctor Manuel Céspedez, advirtió que el Estado debe garantizar
la seguridad ciudadana frente a la delincuencia, pero sin permitir que el uso
de la fuerza policial se convierta en una actuación arbitraria o al margen de
los derechos fundamentales.
Céspedez
planteó que, cuando la actuación de las autoridades y los derechos de una
persona entran en conflicto, se produce una colisión de derechos fundamentales,
situación que debe ser resuelta mediante criterios jurídicos como la
ponderación, la proporcionalidad y la armonización práctica.
El jurista
sostuvo que la sociedad tiene derecho a vivir en seguridad y que el Estado
posee la responsabilidad de proteger la vida y la integridad de los ciudadanos
frente a amenazas delictivas. Sin embargo, afirmó que esa responsabilidad debe
ejercerse dentro de los límites establecidos por la Constitución y las leyes.
“La autoridad
debe tener fuerza para enfrentar el delito, pero también debe tener límites
para no convertirse en aquello que combate”, afirmó Céspedez al analizar el
conflicto entre seguridad pública y protección de los derechos fundamentales.
Explicó que,
en situaciones donde un agente policial enfrenta una amenaza grave e inminente
contra su vida o la de terceros, el uso de la fuerza puede ser objeto de una
justificación jurídica, siempre que se demuestre que la actuación respondió a
criterios de legalidad, necesidad y proporcionalidad.
El abogado
señaló que el análisis de estos casos no puede realizarse únicamente desde la
tranquilidad posterior al acontecimiento, sino que debe tomar en consideración
las circunstancias concretas en las que el agente tuvo que tomar una decisión,
incluyendo la naturaleza de la amenaza, el tiempo disponible para reaccionar,
las condiciones del lugar y las alternativas existentes.
Derechos fundamentales frente a la seguridad pública
Céspedez
explicó que los derechos fundamentales no son absolutos y que, en determinadas
circunstancias, pueden entrar en tensión entre sí.
Indicó que el
principio de ponderación permite evaluar los intereses enfrentados para
establecer cuál requiere mayor protección en el caso concreto, mientras que el
test de proporcionalidad obliga a determinar si la actuación estatal fue
idónea, necesaria y proporcional en sentido estricto.
A su juicio,
la finalidad no debe ser eliminar uno de los derechos en conflicto, sino
procurar que ambos sean protegidos en la mayor medida posible.
La Policía y
el uso legítimo de la fuerza
El jurista
destacó que los agentes policiales también tienen derecho a proteger su propia
vida y la de terceros cuando enfrentan una agresión ilegítima.
En ese
contexto, explicó que la legítima defensa puede constituir una causa de
justificación cuando concurran los requisitos establecidos por el ordenamiento
jurídico, entre ellos la existencia de una agresión ilegítima, la necesidad
racional del medio empleado y la ausencia de provocación suficiente.
No obstante,
insistió en que el uniforme policial no otorga una autorización ilimitada para
utilizar la fuerza.
“El uniforme
no convierte al agente en dueño de la vida ajena, pero la delincuencia tampoco
convierte al ciudadano ni al policía en dueño de la vida de los demás”,
expresó.
Proteger los
derechos también protege a la sociedad
Céspedez
consideró que garantizar los derechos fundamentales de una persona acusada o
sorprendida cometiendo un delito no significa justificar la criminalidad.
Explicó que
los límites impuestos al poder estatal constituyen una garantía para todos los
ciudadanos, debido a que evitan que la lucha contra el delito pueda convertirse
en una fuente de abusos.
Afirmó que
permitir que el Estado pueda privar arbitrariamente de la vida a una persona
bajo el argumento de la seguridad generaría consecuencias graves para la
confianza en las instituciones y para el propio sistema democrático.
“Ni impunidad
ni abuso”
El abogado
resumió su planteamiento señalando que la sociedad necesita evitar dos
extremos: la impunidad frente al delito y el abuso en el ejercicio de la
autoridad.
“La justicia
no puede convertirse en una vendetta con toga”, sostuvo Céspedez, al defender
la necesidad de que las actuaciones policiales sean investigadas y evaluadas
conforme a la ley cuando exista controversia sobre el uso de la fuerza.
Finalmente,
afirmó que el Estado debe procurar la mayor protección posible de la
colectividad, pero sin sacrificar innecesariamente la dignidad y la vida
humana.
Para
Céspedez, el desafío consiste en construir un equilibrio en el que la Policía
pueda actuar eficazmente frente al crimen y, al mismo tiempo, existan controles
suficientes para impedir actuaciones arbitrarias.
El Lic.
Víctor Manuel Céspedez, abogado de los tribunales de la República Dominicana, en un destacado profesional del derecho, hijo del exprocurador General de la República Víctor Céspedes..

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