Empresario Johan Rosario pide al presidente Abinader ayuda urgente para salvar niño
SANTIAGO, RD, R.D.- El empresario y periodista dominicano Johan Rosario solicitó al presidente de la República, Luis Abinader, mediante una carta, su intervención humanitaria urgente en favor del niño Enmanuel Ferreira, de apenas ocho años, cuya vida depende de la posibilidad de la adquisición del un medicamento de alto costo para someterse a un trasplante de riñón.
En la misiva, Rosario explicó que, antes de que Enmanuel pueda recibir el trasplante, necesita tener acceso a un medicamento indispensable como parte del proceso médico previo, cuyo costo ha sido estimado en casi RD$31 millones, una suma cercana al medio millón de dólares. Esta cifra corresponde al medicamento requerido previamente y no al costo del trasplante renal.
El pequeño Enmanuel es hijo de Enrique Ferrerita, quien durante cinco años trabajó como chofer y seguridad de Rosario, estableciéndose entre ambos una relación de confianza que se transforma en un llamado desesperado por la vida del menor.
Rosario explicó que hizo la petición al mandatario, debido a que, por sí solo, no puede cubrir los 30 millones de pesos que se necesitan para salvar a Emmanuel. También pide a los demás empresarios aportar a tan noble causa y salvar así la vida de un niño que merece vivir.
A sus ocho años, cuando la infancia debería medirse en juegos, risas y sueños, Enmanuel libra una batalla que lo obliga a convivir con diálisis y tratamientos médicos, mientras su familia enfrenta una carga económica que resulta prácticamente imposible de asumir.
La enfermedad ha colocado una cifra gigantesca frente a una vida diminuta. Casi RD$31 millones se interponen hoy entre el niño y el medicamento que necesita como paso previo para avanzar hacia el trasplante renal.
Ante esta dramática realidad, Rosario apeló a la sensibilidad del presidente Abinader, confiando en que una intervención del Gobierno pueda abrir una puerta de esperanza para el menor.
Asimismo, extendió el llamado a empresarios, instituciones y ciudadanos de buena voluntad, porque cuando se trata de salvar la vida de un niño, ningún aporte es pequeño y ningún esfuerzo sobra.
“Enmanuel quiere vivir”: Detrás de esas tres palabras existe una batalla contra el tiempo. Un niño de ocho años no debería estar contando días entre diálisis y tratamientos, sino construyendo recuerdos, persiguiendo sueños y preparando el futuro.
La solidaridad tiene nombre y rostro: Enmanuel. Ayudarlo es darle la oportunidad de seguir escribiendo su historia.
Comentarios
Publicar un comentario
Los comentarios de los lectores no deben ser ofensivos a personas e instituciones, de lo contrario nos revervamos el derecho de eliminar su publicación o no