BIOGRAFÍA: Ricardo Antonio Santana Peña, una vida forjada con tinta y vocación periodística.

CODIGO32-SIPRED
Por Rey Arturo Taveras 
SANTIAGO, R.D. Hay vidas que parecen escritas antes de que llegue la primera palabra. Historias que nacen en la sencillez de un paraje y, con el paso de los años, terminan dejando huellas en páginas, micrófonos y memorias, plasmando noticias recogidas de las calles para informar y educar. 
Esa es parte de la historia de Ricardo Antonio Santana Peña, quien este 20 de agosto arriba a sus 61 años de vida, llevando consigo el testimonio de varias décadas dedicadas al servicio de la comunicación social y del pueblo dominicano. 
Ricardo nació el 20 de agosto de 1965, en el paraje Doña Águeda, de la sección La Jagua, una comunidad ubicada a unos ocho kilómetros del casco urbano de Santiago de los Caballeros y a una distancia similar del centro de Baitoa, provincia Santiago.
Su cuna fue humilde, pero numerosa. Es el menor de una prole de  12 hijos biológicos de Rafael Santana Almonte, conocido cariñosamente como Fey, y María Elisa Peña Vásquez, llamada familiarmente Rosa. 
La familia Santana Peña se compone de ocho hembras y cuatro varones.
A esos doce hijos se sumó una historia de amor familiar que demuestra que la sangre no siempre es el único vínculo que construye una familia. Sus padres también criaron desde los tres meses de nacida a una hija de su segundo hijo mayor, con lo cual el hogar llegó a estar compuesto por 13 vástagos, criados bajo el bastón de la honradez, el trabajo y  respeto.

De la comunidad a las salas de redacción

Desde muy joven, Ricardo sintió el llamado de la comunicación social, atraído por los noticieros radiales de la época.
Mientras otros apenas descubrían el mundo, él comenzó a descubrir el poder de la palabra: esa herramienta capaz de contar lo que ocurre, denunciar lo que duele y convertir una historia cotidiana y novedosa en memoria colectiva y de interés general. 
Su temprana incursión en el periodismo lo llevó a trabajar en diversos noticiarios de radio, donde fue construyendo una trayectoria marcada por la constancia y el compromiso con el oficio.
Pero uno de los capítulos más importantes de su carrera estaría ligado a las páginas del legendario periódico Listín Diario, uno de los grandes referentes de la prensa escrita dominicana, donde desarrolló durante varias décadas una prolongada etapa de su vida profesional.
La tinta se convirtió entonces en parte de su paisaje cotidiano plasmado con ideas en las amplias páginas del destacado rotativo, decano del poder de la prensa nacional. Las noticias, las voces de la calle y el acontecer nacional atraían a Ricardo y fueron pasando por sus manos y por su mirada de periodista.

Sesenta años: una pausa, no un punto final

Después de cumplir 60 años, Ricardo quedó cesante de su carrera en la comunicación, cerrándose una etapa profesional que durante décadas había sido parte esencial de su existencia.
Pero hay oficios que no terminan cuando llega la cesantía. El periodista puede abandonar una redacción, pero difícilmente abandona la mirada de periodista. Porque quien aprende a observar la realidad con ojos de comunicador lleva consigo una especie de cámara invisible: registra rostros, acontecimientos, injusticias, alegrías y pequeñas historias que otros pasan por alto. Así sigue caminando Ricardo Santana en el inicio de su letargo de la postrimería de su vida biológica. 
A sus 61 años, la vida de Ricardo Antonio Santana Peña puede mirarse como un largo camino que comenzó en un rincón rural de La Jagua y avanzó hasta las salas de redacción y los micrófonos de la comunicación dominicana en la Hidalgo ciudad de Santiago de Los Caballeros, ciudad del Yaque y Primada de América. 
Su historia es, en esencia, la de un hombre que salió de una familia de trece hijos, creció entre las raíces de una comunidad del Cibao y encontró en el periodismo una forma de servir, narrar y dejar constancia de su tiempo.
Porque la tinta podrá secarse, los micrófonos podrán apagarse y las redacciones podrán quedar atrás; pero las historias que un periodista ayudó a contar permanecen como pequeñas luces encendidas en la memoria de un pueblo.
En ese archivo invisible de la comunicación dominicana también está escrita, con su propia tinta, la historia de Ricardo Antonio Santana Peña.

RICARDO ANT. SANTANA P.

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