Entre lágrimas y oraciones, despiden a Paulina Paulino Peña, una mujer que dejó un templo de fe en el corazón de su pueblo
TAMBORIL, R.D.- El silencio se vistió de luto y las campanas de la memoria parecieron doblar con fuerza mientras familiares, amigos y comunitarios daban el último adiós a Paulina Paulino Peña de Rodríguez, cuyos restos fueron sepultados en el cementerio Fuente de Luz, ubicado en la avenida Circunvalación Norte, próximo a Tamboril.
Paulina falleció el 10 de julio de 2026 en Nueva York, a la edad de 87 años, cerrando un capítulo terrenal que comenzó el 15 de enero de 1939 en la comunidad de Nigua, Tamboril, donde nació, se crió y sembró una vida de servicio, fe y amor al prójimo.
Su fallecimiento se produjo 15 años después de la partida de su esposo, Persio Rodríguez, con quien formó un sólido hogar y procreó a sus hijos Percida, Marisol y César Rodríguez Paulino, la familia vuelve a enfrentar el dolor de la despedida, pero también el consuelo de un legado que el tiempo difícilmente podrá borrar.
Más que una mujer creyente, Paulina fue un faro espiritual que iluminó el camino de generaciones. Su voz transmitía la catequesis con la serenidad de quien sembraba esperanza en cada palabra, mientras sus manos ayudaban a construir comunidad y su corazón latía al ritmo de la fe cristiana.
Su mayor huella quedó grabada en la creación de la Capilla San Martín de Porres, en Nigua, iniciativa que impulsó y que fue construida por su hijo César. Ese templo se levanta hoy como un monumento de ladrillos y esperanza, una llama encendida que mantendrá viva su memoria cuando el paso de los años intente borrar las huellas del tiempo.
Quienes la conocieron la describen como una mujer de principios inquebrantables, valores firmes y entrega absoluta a su familia, capaz de convertir cada gesto de amor en una lección de vida.
Una multitud acompañó el cortejo fúnebre hasta su última morada, en una despedida donde las lágrimas hablaron el idioma del agradecimiento y los abrazos fueron el refugio del dolor. Aunque Paulina descansa ahora en la paz eterna, su ejemplo seguirá caminando por las calles de Nigua, Canca La Piedra, y habitando en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
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